El Centro Misionero del Perú está ubicado en Pueblo Libre, un distrito situado al suroeste de Lima, la capital del país. Perú posee una rica herencia cultural de más de 4,000 años y cerca del 59% de su territorio está cubierto por la selva amazónica.
Pueblo Libre es un lugar estratégico para la misión debido a su estabilidad social, económica y cultural. Alberga instituciones religiosas, financieras, universidades y grandes empresas, y su cercanía al aeropuerto internacional facilita la comunicación con la casa general de la congregación.
Como centro neurálgico de la misión en el Perú, cumple un papel fundamental en:
la formación y capacitación de las hermanas,
el intercambio con la casa general,
la expansión de diversos apostolados.
Misiones en el Extranjero-Perú
Región de Canto Grande: misión al servicio de los más necesitados
Ubicada al noreste de Lima, Canto Grande es uno de los 43 distritos de la capital y presenta un fuerte contraste entre riqueza y pobreza. Con casi 1.2 millones de habitantes, posee una de las mayores densidades poblacionales de la región.
La zona continúa recibiendo migrantes que, en busca de mejores oportunidades, se asientan en las laderas empinadas en viviendas precarias. Aunque el gobierno ha construido escaleras y caminos, muchas áreas aún carecen de servicios básicos como agua potable.
En medio de estas realidades, la parroquia local —compuesta por 11 comunidades (capillas)— desarrolla activamente la evangelización y la acción social. Su misión es llevar la luz del Evangelio a quienes más lo necesitan y solidarizarse con los sufrimientos del pueblo. A través del acompañamiento pastoral y diversos apostolados, las hermanas ofrecen apoyo espiritual y material para dignificar la vida de la comunidad.
La zona continúa recibiendo migrantes que, en busca de mejores oportunidades, se asientan en las laderas empinadas en viviendas precarias. Aunque el gobierno ha construido escaleras y caminos, muchas áreas aún carecen de servicios básicos como agua potable.
En medio de estas realidades, la parroquia local —compuesta por 11 comunidades (capillas)— desarrolla activamente la evangelización y la acción social. Su misión es llevar la luz del Evangelio a quienes más lo necesitan y solidarizarse con los sufrimientos del pueblo. A través del acompañamiento pastoral y diversos apostolados, las hermanas ofrecen apoyo espiritual y material para dignificar la vida de la comunidad.
Región de Villa El Salvador
Situada al sur de Lima, Villa El Salvador surgió en la década de 1970 como respuesta a una grave crisis habitacional. Reconocida oficialmente como distrito en 1983, es un ejemplo notable de desarrollo urbano impulsado por la organización comunitaria de sus propios habitantes.
A pesar de su alta densidad poblacional, enfrenta serias dificultades educativas, con bajos niveles de alfabetización y acceso limitado a una educación de calidad. En respuesta, la comunidad apoya a los niños mediante una sala de estudio y acompaña a las familias con un comedor popular que brinda alimentos diarios a quienes padecen inseguridad alimentaria.
En el ámbito pastoral, las hermanas tienen a su cargo cinco comunidades (capillas) dentro de una parroquia, promoviendo la fe, la esperanza y la comunión en medio de la adversidad.
A pesar de su alta densidad poblacional, enfrenta serias dificultades educativas, con bajos niveles de alfabetización y acceso limitado a una educación de calidad. En respuesta, la comunidad apoya a los niños mediante una sala de estudio y acompaña a las familias con un comedor popular que brinda alimentos diarios a quienes padecen inseguridad alimentaria.
En el ámbito pastoral, las hermanas tienen a su cargo cinco comunidades (capillas) dentro de una parroquia, promoviendo la fe, la esperanza y la comunión en medio de la adversidad.
Región de Cangari
Ubicada en las escarpadas zonas altoandinas de Ayacucho, Perú, la región de Cangari es una pequeña comunidad rural situada a 2,200 metros sobre el nivel del mar. Aunque forma parte de uno de los distritos más poblados de Ayacucho, el pueblo permanece aislado y con escaso desarrollo, cargando aún las profundas heridas dejadas por los atentados terroristas de 1983, que provocaron numerosas víctimas y un trauma persistente en su población.
En esta zona habitan aproximadamente 150 familias campesinas que trabajan incansablemente en la agricultura, cultivando los extensos campos de montaña para sostener su subsistencia. Debido a su lejanía geográfica y a la escasez de sacerdotes, muchos pobladores enfrentan serias dificultades para vivir su fe y acceder regularmente a los sacramentos.
Ante esta realidad, nuestra comunidad, en colaboración con los fieles locales y la Tercera Orden de Nuestra Señora, se ha comprometido a fortalecer la labor evangelizadora en la región. Mediante este servicio, buscamos llevar la luz de Cristo a quienes viven en el aislamiento espiritual y social, asegurando que incluso las comunidades más alejadas (capillas) permanezcan unidas a la vida y a la gracia de la Iglesia.
En esta zona habitan aproximadamente 150 familias campesinas que trabajan incansablemente en la agricultura, cultivando los extensos campos de montaña para sostener su subsistencia. Debido a su lejanía geográfica y a la escasez de sacerdotes, muchos pobladores enfrentan serias dificultades para vivir su fe y acceder regularmente a los sacramentos.
Ante esta realidad, nuestra comunidad, en colaboración con los fieles locales y la Tercera Orden de Nuestra Señora, se ha comprometido a fortalecer la labor evangelizadora en la región. Mediante este servicio, buscamos llevar la luz de Cristo a quienes viven en el aislamiento espiritual y social, asegurando que incluso las comunidades más alejadas (capillas) permanezcan unidas a la vida y a la gracia de la Iglesia.