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38 %ubaa8%ub4e0 %uc774%uc5d0%uac8c %ubaa8%ub4e0 %uac83rez%u00e1bamos el Rosario los martes. Eso fue despu%u00e9s del tiempo del terrorismo. Antes yo pertenec%u00eda al grupo del Camino Neocatecumenal e iba a Huanta dos veces por semana para recibir charlas y participar en la Eucarist%u00eda.Como las madres tambi%u00e9n hac%u00edan lo mismo, me quedaba con ellas. Al principio %u00e9ramos pocos hermanos, pero con el tiempo fuimos creciendo. Luego empezamos a visitar pueblos vecinos como Chiua, Paquecc, Huaysuy y Sillco. Yo las acompa%u00f1aba para ayudarles con la traducci%u00f3n del quechua al espa%u00f1ol. A veces las dejaba solas, pero me sent%u00eda mal, preocupada por c%u00f3mo podr%u00edan comunicarse con los ancianos que solo hablaban quechua.M%u00e1s adelante abrieron un taller donde nos ense%u00f1aban a tejer, coser, cocinar y vender ropa. Con lo recaudado ayud%u00e1bamos a los ancianos, a los enfermos y celebr%u00e1bamos el D%u00eda del Adulto Mayor.Despu%u00e9s llegaron m%u00e1s hermanas: la madre In%u00e9s, la madre Mari-Hucco, la madre Juan Madlen, la madre Clarisa, la madre Suyoun, la madre Mar%u00eda Jos%u00e9 y la madre Paulina. Algunas tuvieron que regresar por motivos de salud, pero luego vino la madre Esperanza durante el tiempo del COVID-19.Durante un tiempo ella se qued%u00f3 sola, ya que no pod%u00edamos vernos por las restricciones. Fue una %u00e9poca dif%u00edcil tanto para nosotras como para la madre. En ese tiempo aprendimos a acompa%u00f1arla en su soledad, a orar juntas y a profundizar en la liturgia y en la vida consagrada y laica.Un d%u00eda la madre nos habl%u00f3 de la Asociaci%u00f3n de los Segundos Miembros de Nuestra Se%u00f1ora del Perpetuo Socorro y nos ense%u00f1%u00f3 que la vida consagrada es diferente. Aceptamos formar parte como segundos miembros para ayudar a la Iglesia, a los sacerdotes y especialmente a las hermanas, tanto en sus necesidades corporales como espirituales, mediante la oraci%u00f3n en el hogar, en la Iglesia o en comunidad.Tambi%u00e9n las madres ense%u00f1an en los colegios y preparan para los sacramentos: Bautismo, Primera Comuni%u00f3n, Confirmaci%u00f3n y Matrimonio. Adem%u00e1s, acompa%u00f1an al sacerdote en la atenci%u00f3n a los enfermos y en la Unci%u00f3n.Yo tengo mucha responsabilidad, porque todo lo que hacemos es para el bien espiritual y familiar, en mi hogar y con toda mi fe, hasta que el Se%u00f1or me d%u00e9 la vida. Doy gracias por haber sido escogida para el servicio del Se%u00f1or y de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, junto con las madres Mari Hucco e In%u00e9s, que despu%u00e9s de diez a%u00f1os volvieron para compartir con nosotros nuestras oraciones diarias y ayudarnos a no caer en la tentaci%u00f3n.

